La cuarta ronda de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) difícilmente se realizará en 2026 y podría trasladarse a 2027, de acuerdo con la estimación del sector empresarial mexicano. El principal obstáculo señalado son las diferencias con Estados Unidos sobre las reglas de origen aplicables a la industria automotriz.
Fausto López, vicepresidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce) capítulo Sur, afirmó que las reuniones previstas para septiembre fueron canceladas y que, hasta el momento, no existe una nueva fecha para retomar formalmente los trabajos. El empresario habló durante la XXI Convención Anual del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Comercio Exterior (IMECE).
Las reglas automotrices frenan la siguiente ronda
La controversia se concentra en las solicitudes de Estados Unidos para modificar o reforzar las disposiciones sobre el contenido de origen de los vehículos y sus componentes. Estas reglas determinan qué proporción de un producto debe provenir de la región para recibir los beneficios comerciales del T-MEC.
López sostuvo que el sector empresarial ya está preparado para participar en la cuarta ronda, pero consideró que la revisión permanece congelada. También señaló que el tratado continúa vigente y que, desde la perspectiva empresarial, las condiciones podrían cambiar en 2027 con la presentación de nuevos requerimientos.
La posibilidad de que la ronda se posponga no representa, por sí misma, una modificación al acuerdo comercial. Se trata de una previsión expresada por un representante empresarial; la información disponible no reporta una fecha oficial confirmada por los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá.
Una revisión que acumula meses de pausa
México y Estados Unidos adelantaron en marzo los trabajos de revisión del T-MEC. Sin embargo, las reuniones quedaron suspendidas desde julio, después del último encuentro entre autoridades de ambos países en la Ciudad de México.
La pausa fue atribuida por las autoridades a diversos asuntos de la agenda bilateral e internacional, entre ellos las reuniones del G20, la visita del presidente chino Xi Jinping a Estados Unidos y las elecciones intermedias estadounidenses, en las que el Partido Demócrata obtuvo la victoria.
El proceso comenzó antes de que se confirmara que el acuerdo no sería renovado automáticamente por otros 16 años. De acuerdo con la información difundida por el sector empresarial, el T-MEC seguirá vigente durante los próximos 10 años, aunque actualmente opera junto con cambios arancelarios ordenados por la administración de Donald Trump.
El entorno político en Estados Unidos
Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), consideró que el triunfo demócrata podría favorecer a los migrantes mexicanos y reducir la presión sobre los trabajadores de México en Estados Unidos. No obstante, reconoció que las implicaciones del resultado electoral todavía no han sido analizadas a fondo.
Del Valle estimó que el cambio político no modificaría sustancialmente la revisión del T-MEC, debido a que las negociaciones se han desarrollado con dependencias del gobierno estadounidense y de Canadá. También calificó como favorable la nueva composición política de los estados fronterizos, aunque admitió que las deportaciones han ocurrido bajo administraciones demócratas.
El presidente del CMN sostuvo además que un entorno migratorio menos adverso podría generar mayor confianza y beneficiar la productividad agrícola de Estados Unidos, sector que depende en buena medida de la mano de obra mexicana. Estas afirmaciones corresponden a su valoración sobre los posibles efectos del escenario político y no constituyen una decisión oficial de las autoridades estadounidenses.
Qué está en juego para México
El desacuerdo sobre las reglas de origen automotrices puede influir en las decisiones de las empresas que producen vehículos, autopartes y otros bienes vinculados con las cadenas regionales de suministro. Mientras no concluya la revisión, el marco vigente seguirá siendo la referencia para las operaciones comerciales, aunque los cambios arancelarios mencionados por el Comce forman parte del entorno en el que participa la industria.
Para México, el calendario de la revisión es relevante porque el sector automotriz depende de la coordinación comercial con Estados Unidos y Canadá. Un aplazamiento hasta 2027 prolongaría el periodo de incertidumbre sobre los requerimientos que podrían plantearse a los fabricantes y proveedores establecidos en la región.
El siguiente paso será conocer si los gobiernos fijan una nueva fecha para la cuarta ronda y qué propuestas formales presentan sobre el contenido de origen automotriz. Hasta ahora, la información disponible únicamente permite señalar una expectativa empresarial de que el encuentro se lleve a cabo en 2027, no una convocatoria oficial confirmada.


