
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documentan al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios en la comunidad de San Juan de los Plátanos, municipio de Apatzingán, Michoacán. Las pisadas se encuentran en el cauce de un arroyo, sobre una plataforma de roca sedimentaria, y tendrían aproximadamente 65 millones de años.
El registro comenzó el 21 de octubre de 2026, luego de que habitantes de la comunidad alertaron sobre marcas que describieron como huellas de “animales gigantes”. La primera evaluación fue realizada por Raymundo Cervantes Barriga, investigador del Centro INAH Michoacán.
Hasta ahora, el equipo ha identificado rastros en una superficie de 40 metros cuadrados, aunque el yacimiento podría extenderse varios metros más. Las huellas miden entre 12 y 48 centímetros de largo y alcanzan hasta 30 centímetros de ancho.
Qué tipo de dinosaurios habrían pasado por la zona
La identificación es preliminar y se basa en la forma, el tamaño, la cantidad de dedos y la profundidad de las pisadas. Los especialistas reconocen indicios de tres grupos de dinosaurios.
Uno corresponde a grandes terópodos carnívoros que pudieron alcanzar hasta cuatro metros de altura y cuyas características los relacionan posiblemente con los tiranosáuridos. Otro estaría formado por carnívoros más pequeños, de hasta dos metros, similares a los raptores de la familia Dromaeosauridae.
El tercer grupo sería el de dinosaurios herbívoros parecidos a los de pico de pato, pertenecientes a la familia Hadrosauridae. Sus rastros se distinguen por tres dedos con extremos redondeados.
El INAH aún no determina cuántas especies podrán identificarse cuando concluyan los estudios paleontológicos. Por ello, las referencias a los grupos corresponden a una clasificación inicial y no a una identificación definitiva de especies concretas.
Cómo se estudia el yacimiento
Los trabajos incluyen el registro de las huellas, el análisis de muestras de roca y la elaboración de modelos tridimensionales mediante fotogrametría, técnica que permite reconstruir la forma del sitio a partir de fotografías.
El análisis geológico está a cargo de Jasinto Robles Camacho. La documentación es encabezada por los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz; José Luis Ávila participa en la elaboración de moldes, mientras que Carlos A. Hernández Luna colabora en la identificación preliminar.
El estudio de las pisadas podría aportar información sobre la manera en que se desplazaban estos animales, la dirección de sus recorridos y la posible convivencia de distintas especies en el mismo entorno. De acuerdo con Raymundo Cervantes Barriga, la presencia de cuerpos de agua en la región durante el Cretácico tardío habría atraído a los dinosaurios para alimentarse.
Un nuevo registro dentro de la paleontología mexicana
El sitio de Apatzingán se sumaría a otros puntos de Michoacán donde se han reportado huellas de dinosaurios: Playa Azul, en Lázaro Cárdenas; El Aguaje, en Aguililla; y la zona limítrofe entre Tiquicheo y Tuzantla. Con base en esos antecedentes, Cervantes Barriga señaló que el municipio sería el cuarto sitio identificado en el estado con este tipo de evidencia.
A escala nacional, el INAH registra poco más de 30 sitios con icnitas de dinosaurio —huellas fósiles— en entidades como Puebla, Coahuila, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Durango y Michoacán.
Por qué importa para México
El hallazgo amplía el registro de evidencias sobre la presencia de dinosaurios en el territorio mexicano y puede contribuir al conocimiento de los ambientes que existieron en el país durante el Cretácico tardío. La extensión todavía no explorada del área también deja abierta la posibilidad de que aumente el número de huellas documentadas, aunque esa posibilidad dependerá de los trabajos de campo y de los análisis posteriores.
Además de su valor científico, el INAH considera que el yacimiento puede acercar la investigación paleontológica a las comunidades de la región, particularmente a niñas y niños. Por ahora, las acciones confirmadas son la documentación, el análisis de muestras, la elaboración de modelos y el registro de las huellas; la determinación final de las especies y el alcance total del sitio siguen pendientes.




