Nuevo León dicta primera sentencia por feminicidio en la muerte de dos mujeres trans”>Un juez de Nuevo León sentenció a 96 años y 5 meses de prisión a Julio César “N” por el feminicidio de dos mujeres trans adultas, cuyos casos ocurrieron durante 2024 en los municipios de Guadalupe y Monterrey.
La resolución, emitida el 22 de septiembre de 2026, representa la primera sentencia condenatoria en el estado que reconoce como feminicidio la muerte violenta de mujeres trans. Ambos hechos fueron juzgados dentro de un mismo Juicio Oral Penal.
Los hechos ocurrieron en Guadalupe y Monterrey
De acuerdo con la Fiscalía Especializada en Feminicidios y Delitos Cometidos contra las Mujeres de la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León (FGJNL), uno de los crímenes ocurrió en un motel de la colonia Crispín Treviño, en Guadalupe. La víctima fue atacada y murió por obstrucción de la respiración.
El segundo caso se registró en un domicilio de la colonia Terminal, en Monterrey. La Fiscalía señaló que la víctima fue sometida mediante violencia física y sufrió una agresión que le provocó la muerte.
Las identidades de ambas mujeres fueron protegidas por las autoridades. Los estudios necrológicos establecieron que las dos murieron por asfixia por estrangulamiento. La dependencia también reportó lesiones infamantes y condiciones degradantes en el abandono de los cuerpos.
Pruebas y reparación del daño
La Fiscalía informó que presentó pruebas científicas, periciales y elementos obtenidos mediante una investigación con perspectiva de género. Las similitudes entre los casos —incluido el método utilizado y las circunstancias en que fueron abandonados los cuerpos— permitieron que ambos expedientes se integraran en un solo proceso judicial.
Además de la pena de prisión, el juez ordenó la reparación del daño conforme a la ley, incluyendo indemnización por muerte y gastos funerarios. Julio César “N” deberá permanecer internado en un Centro de Reinserción Social Estatal.
La FGJNL sostuvo durante el juicio que la violencia de género fue el vínculo entre ambos hechos y que existió una intención manifiesta de privar de la vida a las víctimas. Esa hipótesis fue presentada ante el tribunal junto con los dictámenes periciales y demás pruebas que sustentaron la sentencia.
Un precedente para el reconocimiento de víctimas trans
El fallo coloca a Nuevo León dentro de los casos recientes en los que tribunales han reconocido como feminicidio asesinatos cometidos contra mujeres trans. La sentencia establece un precedente local no sólo por la pena impuesta, sino porque ambos crímenes fueron juzgados bajo esa clasificación en un mismo proceso.
En la Ciudad de México, el caso de Paola Buenrostro siguió una ruta distinta. Ella fue asesinada el 30 de septiembre de 2016 y, casi una década después, Arturo “N” fue vinculado a proceso por feminicidio agravado, luego de que la acusación inicial se tramitara como homicidio calificado.
La Fiscalía capitalina explicó que la orden de aprehensión original correspondía al marco jurídico vigente en 2016. Posteriormente, el expediente fue reclasificado; el caso también impulsó el reconocimiento del transfeminicidio en la legislación de esa entidad mediante una reforma conocida como Ley Paola Buenrostro.