Banxico desatender las condiciones que enfrenta la actividad económica?”>El Banco de México debe evaluar las condiciones de la actividad económica al decidir su política monetaria, pero sin desplazar el objetivo prioritario que le asignan la Constitución y su ley: preservar la estabilidad del poder adquisitivo. Esta discusión cobra relevancia ante una inflación general que se acercó a la meta, aunque persisten presiones en los servicios y expectativas superiores al 4%.
La inflación mostró señales mixtas en septiembre
De acuerdo con datos del INEGI citados en el análisis, la inflación general anual pasó de 3.26% en agosto de 2026 a 3.45% en septiembre. En contraste, la inflación subyacente —que excluye productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno— disminuyó de 3.88% a 3.75%.
Dentro de este indicador, los precios de las mercancías aumentaron 3.21% anual, mientras que los servicios registraron un incremento de 4.27%. Esta diferencia muestra que la moderación de algunos componentes no ha eliminado las presiones en sectores como vivienda, educación, restaurantes y transporte.
La inflación no subyacente se ubicó en 2.45%. Sus componentes tuvieron comportamientos distintos: los productos agropecuarios registraron una variación de 0.79%, frente a 3.81% en energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno.
Con estos datos, la inflación general se aproximó a la meta, pero el aumento de los servicios y el repunte mensual del indicador general mantienen abierto el debate sobre el ritmo adecuado para reducir las tasas de interés.
Qué establece el marco legal
El artículo 28 de la Constitución establece que la estabilidad del poder adquisitivo es el objetivo prioritario del banco central. La Ley del Banco de México también señala como finalidades promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos.
A diferencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, el marco mexicano no asigna al Banco de México una meta independiente de crecimiento económico o empleo. Sin embargo, esto no significa que la institución deba ignorar el desempeño de la economía al tomar decisiones.
Las tasas de interés influyen sobre el consumo, el crédito y la inversión. Por ello, considerar sus efectos sobre la actividad económica no equivale a adoptar un doble mandato, sino a reconocer que la política monetaria tiene consecuencias sobre la economía real y opera con rezagos.
La decisión sobre las tasas enfrenta un dilema
En septiembre, el Banco de México mantuvo su tasa de referencia en 6.50%. La decisión de conservarla o reducirla, de acuerdo con el análisis, debe valorar principalmente la evolución de los precios, y no únicamente la debilidad de la actividad económica.
La encuesta de septiembre del propio banco central ubicó en 4.16% la mediana de las expectativas de inflación general para los siguientes 12 meses. Esta previsión se encuentra por encima del nivel al que la inflación general se aproximó durante septiembre.
En ese contexto, nuevos recortes de la tasa requerirían evidencia de que las presiones inflacionarias continúan disminuyendo. Una reducción anticipada podría retrasar la convergencia de la inflación hacia su objetivo si las expectativas y los precios de los servicios permanecen elevados.
Al mismo tiempo, mantener una postura restrictiva durante más tiempo puede encarecer el crédito y contener el consumo y la inversión. El desafío institucional consiste en ponderar esos efectos sin perder de vista la estabilidad de precios, que constituye el mandato prioritario del banco central.
Factores que Banxico no puede controlar directamente
El Banco de México no determina todos los componentes de los precios. Los productos agrícolas y los energéticos pueden cambiar por factores climáticos o por condiciones internacionales, mientras que la tasa de interés actúa principalmente sobre la demanda y las expectativas.
Esta diferencia obliga a separar los choques externos o sectoriales de la respuesta que corresponde administrar a la política monetaria. Un incremento en los precios agropecuarios o energéticos no puede evitarse directamente mediante la tasa de referencia, aunque sí puede influir en las expectativas y en la dinámica general de los precios.
Qué significa para la economía mexicana
La información disponible apunta a un proceso de desinflación todavía incompleto. La inflación subyacente disminuyó, pero los servicios mantienen aumentos superiores al 4% y las expectativas para los próximos 12 meses permanecen por encima de ese nivel.
Por ello, las decisiones del Banco de México tendrán efectos tanto sobre la estabilidad de precios como sobre las condiciones de financiamiento para hogares y empresas. Una postura más restrictiva puede contribuir a contener presiones inflacionarias, aunque también puede limitar el crédito, el consumo y la inversión; una reducción de tasas puede aliviar esos costos, pero implica riesgos si la inflación aún no muestra una trayectoria suficientemente firme hacia el objetivo.
El crecimiento sostenido, sin embargo, depende también de factores que exceden las facultades del banco central, como una mayor inversión, la productividad y condiciones favorables para la actividad empresarial. La política monetaria puede influir en el costo del dinero y en las expectativas, pero no sustituye las medidas necesarias para fortalecer esas áreas.
Con la tasa de referencia en 6.50%, la evolución de los servicios, las expectativas de inflación y el comportamiento de los precios no subyacentes serán elementos relevantes para las próximas decisiones del Banco de México. La información citada no permite anticipar un movimiento específico, pero sí muestra que el margen para reducir tasas dependerá de que continúe la moderación de las presiones inflacionarias.




