
Cuba comenzó a reorganizar parte de su red estatal de bodegas, mercados y carnicerías mediante los llamados Mercados de Barrio, establecimientos que conservan la propiedad estatal, pero cuya operación puede quedar a cargo de Empresas privadas, cooperativas, entidades estatales o inversionistas extranjeros.
La medida se aplica en distintos puntos de la isla y busca acercar alimentos y artículos de higiene a las comunidades, ampliar la oferta comercial y reducir el precio de un grupo de productos básicos, según autoridades del Ministerio de Comercio Interior (Mincin).
Cómo funcionará el nuevo esquema
Marpessa Portal de Villiers, directora general de Ventas de Mercancías del Mincin, explicó que las Empresas municipales de comercio deberán decidir el destino de cada inmueble. Entre las opciones están convertirlo en Mercado de Barrio, utilizarlo como mercado de abasto, arrendarlo o vincularlo con otros actores económicos.
Los productos priorizados incluyen arroz, azúcar, granos, pastas, café, conservas de tomate, carnes, pescados, huevos, lácteos, jabones, crema dental, desodorante y papel sanitario. Los locales podrán comercializar otros artículos, aunque estos no necesariamente tendrán los beneficios fiscales ni la reducción de precios previstos para la lista priorizada.
Para incentivar el modelo, el Gobierno cubano eliminó el impuesto de 10% aplicado a las ventas mayoristas y otorgó una bonificación de 5% en el impuesto minorista. Además, quienes administren los establecimientos estarán exentos del pago de arrendamiento durante los primeros dos años; ese plazo podría ampliarse si realizan inversiones en los locales.
Una reforma vinculada con la libreta de abastecimiento
La transformación alcanza también a la red de bodegas y al sistema de la libreta de abastecimiento, utilizado durante décadas para distribuir productos subsidiados en La Habana. El Mincin identificó 1,913 bodegas para atender a personas consideradas en mayor situación de vulnerabilidad por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
De acuerdo con Portal de Villiers, la libreta no desaparecerá, sino que podrá utilizarse para registrar ventas controladas, incluso cuando la compra se realice en una bodega distinta a la habitual. El cambio forma parte de un tránsito gradual de la canasta familiar normada hacia subsidios dirigidos a las personas, en lugar de mantenerlos de manera generalizada sobre los productos.
Los Mercados de Barrio están incluidos en un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobado por el Gobierno cubano en junio de 2026. El eje 19 de ese programa está dedicado al comercio, la gastronomía y los servicios.
Precios y aceptación en La Habana
En el Mercado de Barrio ubicado en Ayestarán 207, en el municipio habanero del Cerro, trabajadores entrevistados describieron una afluencia constante desde la apertura, a las 8:00, hasta el cierre a las 20:00 horas. Claudia Mendoza Martínez, dependienta del establecimiento, señaló que los huevos han tenido una demanda considerable y que algunos clientes los consideran de mejor calidad que los disponibles en otros puntos de venta.
La percepción sobre los precios, sin embargo, no es uniforme. Yudney Soler afirmó que los productos son un poco más baratos que en otros negocios privados de la zona, mientras que Vianca González consideró que todavía resultan demasiado costosos, especialmente para los jubilados y otros habitantes con ingresos limitados.
Portal de Villiers reconoció que el programa enfrenta dificultades para contratar proveedores y mantener la estabilidad de los productos que reciben incentivos fiscales. La funcionaria sostuvo que el esquema todavía se encuentra en una etapa de adaptación y ajuste, aunque reportó una recepción positiva.
Arrendamiento de locales para emprendedores
La reorganización de la red comercial no se limita a la venta de alimentos. El arrendamiento de inmuebles estatales también busca abrir espacio para nuevas actividades económicas y permitir que emprendedores establezcan o amplíen sus negocios.
Ailén Velázquez, una emprendedora interesada en instalar un centro de venta de repuestos para automóviles y motocicletas, además de neumáticos y baterías, consideró que rentar un local estatal puede ofrecer mayor Seguridad contractual y facilitar la planeación de la Inversión.
Las convocatorias y los listados de inmuebles disponibles son difundidos por las autoridades locales de comercio y por entidades encargadas de gestionar el patrimonio estatal. El proceso contempla la revisión técnica del inmueble, la definición del contrato con base en un avalúo oficial y la delimitación de responsabilidades entre las partes.
Qué está en juego
El alcance de la medida dependerá de que los establecimientos mantengan una oferta estable y de que los precios sean accesibles para las comunidades a las que buscan atender. La experiencia del mercado en el Cerro muestra una aceptación relevante, pero también expone el reto de que los costos respondan a la capacidad económica de los vecinos.
Al mismo tiempo, el modelo modifica la forma en que el Estado cubano administra parte de su infraestructura comercial: los inmuebles permanecen bajo propiedad estatal, mientras su operación puede incorporar a participantes privados y otros actores económicos. La evolución de este esquema definirá si los locales logran ampliar la oferta sin perder el objetivo de atender a las personas más vulnerables.




