ChatGPT está probando una función que busca redactar correos y otros textos con un estilo más parecido al de cada usuario. La herramienta, llamada “Estilo de escritura”, analizaría ejemplos reales de comunicación almacenados en servicios vinculados, como Gmail, Google Drive y Slack. La propuesta podría reducir la necesidad de explicar el tono en cada solicitud, aunque todavía se encuentra en pruebas y OpenAI no ha anunciado cuándo estará disponible para todos.
Qué es el “Estilo de escritura” de ChatGPT
La función permitiría que ChatGPT identifique patrones habituales en la forma de escribir de una persona y los utilice al generar nuevos textos. En lugar de pedirle al chatbot que redacte un correo con un tono formal, breve o casual, el sistema intentaría aprender esas características a partir de documentos y mensajes existentes.
El objetivo es que los textos generados se sientan menos genéricos y se acerquen más a la manera en que normalmente se expresa cada usuario. Esto podría ser especialmente útil para redactar correos electrónicos, responder mensajes o preparar documentos que requieran mantener una voz consistente.
Cómo funcionaría la herramienta
De acuerdo con la información difundida en la red social X, ChatGPT incluiría categorías para conectar distintas fuentes de información:
- Mensajería, relacionada con servicios como Slack.
- Documentos, con conexión a Google Drive.
- Correo, mediante Gmail.
Después de vincular las aplicaciones, el usuario podría activar la opción “Usar estilo de escritura”. A partir de ese momento, ChatGPT tomaría como referencia los patrones presentes en los textos disponibles en esos servicios para producir contenido personalizado.
La información publicada no detalla qué cantidad de mensajes o documentos necesitaría el sistema, durante cuánto tiempo conservaría ese análisis ni si el usuario podría seleccionar manualmente las fuentes que se utilizarán. Tampoco se han informado los controles específicos para revisar o modificar el estilo aprendido.
Qué puede cambiar para los usuarios
Actualmente, una persona que utiliza ChatGPT para redactar un correo suele tener que describir el tono y el tipo de lenguaje que busca en cada solicitud. Una función basada en ejemplos reales podría hacer más rápido ese proceso y evitar instrucciones repetidas.
También podría ayudar a quienes necesitan escribir con una voz uniforme en diferentes contextos, por ejemplo, al preparar correos y documentos laborales. Sin embargo, que un texto imite ciertos patrones no significa necesariamente que reproduzca por completo la intención, el contexto o los matices de su autor. El usuario todavía tendría que revisar el resultado antes de enviarlo o compartirlo.
privacidad y control de la información
Para adaptar la escritura, la función tendría que analizar contenido procedente de servicios vinculados. Por eso, antes de activarla, será importante que OpenAI explique con claridad qué datos se procesan, qué permisos requiere cada conexión, si el análisis puede limitarse a determinadas carpetas o conversaciones y cómo puede revocarse el acceso.
La fuente no reporta un incidente de seguridad ni una vulnerabilidad relacionada con esta función. Aun así, el acceso a correos, mensajes y documentos hace que los controles de privacidad sean un aspecto relevante de su implementación. Los usuarios deberían revisar esos detalles antes de conectar cuentas que contengan información personal, laboral o confidencial.
Disponibilidad de la función
OpenAI confirmó que está probando el “Estilo de escritura”, según información citada por Digital Trends. Por ahora, no existe una fecha oficial para su lanzamiento generalizado, así que la función no debe considerarse disponible para todos los usuarios de ChatGPT.
Qué conviene tener en cuenta
La propuesta puede hacer que los textos generados por inteligencia artificial resulten más naturales y menos impersonales, pero su utilidad dependerá de la calidad de los ejemplos disponibles y de los controles que ofrezca ChatGPT. También será importante comprobar si el usuario puede corregir el estilo aprendido, elegir qué contenido analiza la herramienta y desactivar la función cuando sea necesario.
El cambio sería relevante no solo por automatizar la redacción de correos, sino porque plantea una forma más profunda de personalizar la inteligencia artificial: utilizar el historial de escritura de cada persona como referencia. Su impacto real dependerá de la combinación entre precisión, transparencia y control sobre los datos conectados.
Fuente: www.20minutos.es